En el corazón de la Denominación de Origen Rioja, en los pequeños “carasoles” de Elciego, aún perviven unas viejas viñas plantadas a finales del
siglo XIX que, milagrosamente, por su especial ubicación, sobrevivieron al mortal ataque de la
filoxera. Ésta fue una plaga producida por el insecto del mismo nombre que afectó a las viñas de Europa y el resto del mundo a finales del siglo XIX y principios del XX. Dicho insecto fue descrito por primera vez en
1854, en Estados Unidos.
Tras varias apariciones limitadas, la plaga surgió con fuerza en
1868 en Francia que fue el país inicialmente más perjudicado. En
España, se detectó por primera vez en Malaga y Gerona en
1877 y en
1878 en la Rioja extendiéndose posteriormente a todo el país.
El origen de la
filoxera parece haber sido la importación de vides americanas desde Europa con el fin de ensayar especies y variedades nuevas resistentes al oídio, enfermedad también procedente de América que había invadido los viñedos europeos a mediados del siglo XIX. El efecto fue una grave crisis que obligó a replantar casi todos los viñedos de Europa utilizando portainjertos de vid americana, resistente a éste.
La
familia Valdelana posee 4 hectáreas de viñedo que, milagrosamente, sobrevivieron a esta plaga gracias a varios aspectos: el suelo arcilloso-calcáreo, propio de la Rioja Alavesa, al ser un terreno muy pobre con una escasa permeabilidad hace que la vid tenga unas raíces con un sistema radicular muy corto y el insecto no tenga suficente savia para alimentarse. Al mismo tiempo las viñas se encuentran sobre una pendiente muy pronuciada lo que acentúa la falta de permeabilidad del suelo, el agua resbala hacia bajo con rapidez. Estas dos razones podrían ser los motivos para que la filoxera no encontrara el sustento apropiado.
A estas "supervivientes" cepas las denominamos
CENTVM VITIS (Cepas Centenarias), que también da nombre a nuestro gran vino que nace de ellas.
Como es de suponer la familia generación tras generación a cuidado y mimado sus viñas como grandes sabedores de que en su fruto se encuentra la calidad suprema.
Cada año se recogen manualmente los pequeños racimos de esas viejas cepas y se elabora con mimo el mosto obtenido. Dando cómo resultado un vino tánico, redondo, aromático,.. fruta pura, que exalta su calidad primigenia durmiendo durante 10 meses en barricas de roble francés Allier.
Creemos que un vino como
CENTVM VITIS debe tener un tratamiento especial y por ello damos la posibilidad que podais degustarlo uniéndolo, si lo deseais, con
Oro.
El
Oro es extraído de las profundidades de la tierra. Este metal precioso es resistente a la oxidación y absorbe la energía y la vitalidad solar. Codiciado por su inmortalidad, brillo, valor y pureza, se convierte en un verdadero tesoro. Su eterna seducción ha fascinado a todas las culturas que han poblado la tierra. Los antiguos egipcios e indios añadían sales de oro a sus platos, por considerar que comer oro les proporcionaría suerte y bienestar. Estas partículas de Oro comestible están elaboradas a partir de finísimas hojas de Oro batido, cumpliendo en todo momento con la estricta normativa sanitaria para su uso en la alimentación. (La Unión Europea y los Estados Unidos autorizan el uso del oro para el uso alimenticio).
La unión de ambos antioxidantes, el
resveratrol del vino y el
Oro, será una delicia para vuestros sentidos.
Teneis la posibilidad de poder adquirir el producto en un estuche que contiene una botella y un dosificador de oro o bien la botella sola sin el oro, para que seais vosotros mismos quiénes decidais cómo quereis tomar
CENTVM VITIS.
De ambas formas… os sorprenderá por su singularidad!